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Matrescencia

Convertirse en madre tiene un nombre: se llama matrescencia, y entenderla es importante al entrar en el 4.º trimestre.

Quizás hayas oído que el periodo posparto dura unas 6–8 semanas. Pero durante ese tiempo está ocurriendo algo mucho más grande, y tiene un nombre.

Se llama matrescencia 💛

La matrescencia es el proceso de convertirse en madre. No se trata solo de que tu cuerpo sane después del parto. Es una transformación completa; de hecho, los expertos dicen que es un cambio de vida tan grande como la adolescencia. ¿Por qué? Porque incluye cambios físicos, emocionales y mentales durante un largo periodo de tiempo.

🌱 ¿Qué es la matrescencia?
La matrescencia es el proceso de convertirse en madre. El término se introdujo por primera vez en la década de 1970 y luego fue ampliado por la investigadora Aurélie M. Athan.

Describe una transición de toda la vida, algo parecido a la pubertad, pero para la maternidad.

Durante la matrescencia, muchas cosas cambian a la vez:

  • Tu cuerpo y tus hormonas
  • Tu cerebro (¡de verdad se reorganiza!)
  • Tu identidad y sentido de ti misma
  • Tus relaciones y prioridades

Puedes sentir amor, alegría, confusión, duelo y agobio, todo al mismo tiempo. Y eso es normal. No estás haciendo nada mal. Estás atravesando una transición importante en tu vida.

En palabras simples: no solo estás teniendo un bebé; te estás convirtiendo en una nueva versión de ti misma.

💛 ¿Qué cambia realmente durante la matrescencia?

Durante la matrescencia, muchísimo cambia, y no solo en tu cuerpo.

Tu cerebro, tu identidad, tus emociones, tus relaciones e incluso la forma en que te ves a ti misma empiezan a cambiar. Puede sentirse como si todo fuera diferente… porque lo es.

🧠 Tu cerebro está cambiando (¡para bien!)
El embarazo y la maternidad realmente cambian tu cerebro. Las investigaciones muestran que tu cerebro se vuelve más enfocado, más atento y más sintonizado con las necesidades de tu bebé.

Tu sistema nervioso también cambia. Antes, se enfocaba en mantenerte a ti a salvo. Ahora, también se enfoca en mantener a tu bebé a salvo, incluso mientras duermes. Esto a veces puede sentirse primitivo y abrumador. Tendremos recursos para ti en el camino que harán que esta nueva hiperconciencia sea más manejable. ¡No te preocupes!

Esto no es “cerebro de mamá”.
Es más bien una mejora del cerebro.

Y estos cambios pueden durar años, e incluso pueden proteger tu cerebro a medida que envejeces.

🌱 Tu identidad está cambiando
La matrescencia no es solo emocional; es un cambio profundo de identidad.

Quizás empieces a preguntarte:

  • ¿Quién soy ahora?
  • ¿Qué es lo más importante para mí?
  • ¿Cómo equilibro todo esto?

Tus valores, metas, relaciones y sentido de ti misma se están remodelando. A veces eso se siente emocionante. A veces se siente como duelo o pérdida. La mayoría de las veces, se siente como ambas cosas.

¿Y esa mezcla de sentimientos? Completamente normal.

🪞 Es posible que las antiguas expectativas ya no encajen
También puedes notar presión: ideas sobre cómo debería ser una “buena mamá” o cómo se supone que debes sentirte.

Muchas mujeres creen que están fallando cuando no coinciden con esa imagen.

Pero la matrescencia muestra algo importante:
Esas expectativas fueron moldeadas por la cultura, no por ti.

Esta es tu oportunidad de cuestionarlas y decidir cómo se ve la maternidad para ti.

🤔 ¿Por qué la mayoría de las personas no ha oído hablar de esto?
Aunque el término existe desde hace décadas, recién ahora está recibiendo atención.

Durante mucho tiempo, el enfoque ha estado en el bebé, no en la madre. Se esperaba que muchas mujeres “volvieran a la normalidad” rápidamente, sin apoyo ni explicación de lo profundamente que cambia la vida después del parto.

Por eso, muchas mamás piensan:
“¿Por qué me siento así?”
“¿Estoy haciendo algo mal?”

La matrescencia ayuda a responder esas preguntas: esta es una experiencia real y compartida. Cuando las personas aprenden esta palabra, muchas sienten alivio, como si pensaran: “Ah… esto es algo real. No estoy sola.”

💛 Lo que esto significa para ti
Si te sientes diferente después de que llegue tu bebé, física, emocional o mentalmente, eso no es un fracaso. Eso es matrescencia.

La matrescencia no es un problema que haya que arreglar. Es una transición que atravesar.

Puedes sentir que has perdido partes de tu antiguo yo y, al mismo tiempo, estás creciendo hacia una nueva versión de ti misma.

Ambas cosas pueden ser ciertas.

Mientras te preparas para tu bebé, intenta prepararte también para este cambio.

Date tiempo: libera tu calendario tanto como sea posible para permitirte adaptarte y procesar este cambio.
Pide ayuda.
Sé amable contigo misma. No hay una sola forma correcta de sentirse.

Y recuerda—estamos aquí contigo durante todo esto. No solo las primeras 6 semanas… sino durante los próximos 12 meses. Estamos en esto juntas. 💛